miércoles, 16 de mayo de 2012

De barrenderos y villanos, un guión para Pixar


Ayer, mientras esperaba que pasara el bus a la salida del mercado, una señora barría la carretera. Era una de esas barrenderas de las que van con traje naranja y tapabocas por la ciudad en franca lid contra el polvo y la basura, con una escoba de cerdas extremadamente recias, y un recogedor gigante, ah y un basurero con rueditas donde echan el polvo que recogen mal que bien.

La señora en cuestión me pasó al lado alborotando un tierrero que se metió en los ojos y por poco me hace estornudar, lo cual me causó desasosiego y malestar y me condujo a un recuerdo negativo del pasado.
Cuando tenía aproximadamente siete años, no decía groserías, y no sé por qué, cuando quería ofender a alguien decía barrendero o molestábamos a alguien diciendo que su papá era barrendero, etc.
Hasta que mi mamá me escuchó, y me reprendió de manera severa, no sin antes sermonearme acerca de como el trabajo dignificaba al hombre y que los barrenderos prestaban un servicio social y bueno, una cantidad de reprimendas políticamente correctas del tipo que le das a tu hijo de siete años.

Discurriendo acerca del asunto, apareció la imagen de un padre severo, justo pero severo, que ante el suceso del barrendero no hubiera actuado como mi madre, y en vez del sermón viene una bofetada que parte en dos la vida del mocoso, quien por cierto no tiene resiliencia alguna y queda traumado, y cuya reacción no es mejorar, sino que el odio hacia los barrenderos se vuelve una fuerza intrínseca que motiva su vida, y desde temprana edad lo conduce hacia la eliminación de éstos.
Supongamos, para beneficios de la trama, que el padre muere y le deja una considerable suma de dinero, suma que unida a la rabiosa inteligencia del ahora joven resentido, le permite hacerse con un emporio de artilugios y aparatos tecnológicos que - obviamente - serán usados para remplazar el trabajo manual que cumplen los barrenderos.
Simultáneamente, en uno de los barrios oprimidos, un muchacho, aproximadamente de la misma edad, dedica sus esfuerzos a ayudarle a su madre, y a su hermanita y ¿adivinen qué? es barrendero.
Ahora, las posibilidades para este personaje se abren dentro de un abanico de posibilidades con los que la audiencia se identifica; por el momento se me ocurre un simplón, de una inteligencia limitada, pero con una fuerza extraordinaria, o muy buena suerte o alguna inmunidad que sea crucial en algún punto de la historia para resolver un atasco que no le da movilidad a la misma.
En el evidente conflicto que se genera por las posturas opuestas del protagonista y el antagonista, durante la historia se hace una reflexión acerca del trabajo manual, versus la inhumanizaciòn del mismo por medio de una máquinas que, paradójicamente, no son eficientes y contaminan muchísimo, disolviendo cualquier ambigüedad a favor del barrendero.
Simultáneamente, se puede meter una historia de amor, ya sea del protagonista con alguna chica quien también se vería afectada por la perfidia del villano, y es alguien más a quién proteger, o, puede ser la redención del malo que, quizá enamorado por la encantadora hermana menor del protagonista, renuncia a sus planes malévolos y lo sacrifica todo en pos del amor.
Finalmente, como condimento adicional, incluya unos cuantos personajes secundarios; uno es el mejor amigo del protagonista, quien siempre posee la característica que éste carece o algún conocimiento técnico que permite desarmar/reprogramar/destruir los /robots/computadoras/cámaras/autómatas que el malo envía en repetidas ocasiones para destruir a sus enemigos.
El otro puede ser el mayordomo/asesor/consejero/niñero del villano quien si bien hace y obedece lo que éste le dice, secretamente está en desacuerdo con los desmanes/brutalidades/irresponsabilidades y funge como cómplice de los buenos en algún momento de la historia.
Finalmente el bueno gana, el malo o se redime de la forma que ya dijimos, o tercamente muere de una forma catastrófica y autoinflingida, el bueno jamás destruye al malo, éste se acaba siempre a sí mismo.
Como final alternativo, la redención puede llegar a través del ayudante del villano, quien por distintos motivos ha atestiguado los cambios del villano y saben que provienen de la falta de afecto/reconocimiento/amor del padre pero que gracias a una carta/testamento/video/holograma termina demostrando lo contrario y haciendo vanos o inútiles todos los esfuerzos destructivos del malo.

Creo que he cubierto varios elementos cruciales para la trama de una peli de Pixar o Dreamworks o Disney.
Ahora, lejos de mí pretender que esto es suficiente, o que la trama pendeja que acabo de esbozar como una excusa tenga un valor en sí misma, no, sólo es una parte de una respuesta que le doy a una pregunta que es ¿Qué hace que una historia sea buena? Si se dan cuenta tomo esas productoras de películas como referente de buenas historias, aunque no todas, pero las tomo porque rescatando recursos usados previamente hasta la saciedad, han sido capaces de reorganizarlos/reutilizarlos/reimaginarlos y presentarlos a nuevas luces para hacerlos vigentes, valederos y relevantes a las nuevas audiencias.
Obviamente están los recursos técnicos, la parafernalia, el billete, pero se requiere una habilidad impresionante para involucrar todo eso con una buena historia para hacerla extraordinaria.



Tres reflexiones sobre una buena historia:

Andrew Stanton, de Pixar, Ken Burns, hacedor de documentales, y Julio Cortázar que habla de los buenos cuentos:









http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/cortaz2.htm


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