lunes, 8 de febrero de 2010

El guardián entre el centeno

A propósito de la muerte de su autor, y leyendo su obituario en el NyTimes , me pongo a pensar que los detalles que tanto me gustaron del guardián entre el centeno se han borrado de mi memoria.
El libro lo leí porque un amigo mío me lo recomendó. Me acuerdo que después lo sacó de una biblioteca y nunca lo devolvió.
En todo caso, yo apenas tuve la oportunidad me gasté varias horas sentado en una biblioteca leyéndolo, y me emocionó mucho haberme encontrado con esa obra.
Es más, creo que leí otro par de historias posteriormente, pero para mi eran como reverberaciones del Guardián.
Supongo que tendré que revisarlo, sólo me acuerdo que me gustó, y que hablaba de chicas, maldecía de todo, y finalmente el protagonista después de tanto despotricar que se va a ir de la casa, y que toda su vida está alterada, termina volviendo, después de una ajetreada jornada.

Un poema temprano de Salinger;


Hide not thy tears on this last day

Your sorrow has no shame;

To march no more midst lines of gray;

No longer play the game.

Four years have passed in joyful ways — Wouldst stay those old times dear?

Then cherish now these fleeting days,

The few while you are here.


La primera historia de Salinger la pueden leer aquí.



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