Realmente le escribo, porque no me lee... Que pena me daría si lo hiciera
Pero hoy traté de acordarme cuando nos presentaron, o la primera vez que hablamos y no lo logré.
De todas maneras, mientras pensaba en eso, me embargó un sentimiento profundo, que viene de muchas partes, porque es una construcción tranquila, cuidadosa, deseada, una cuestión de voluntad, la quiero porque quiero.
En todo caso, no sé cuando la conocí, ni la primera vez que la vi, ni la primera vez que hablamos, con el tiempo me confesó que le molestaba verme, que yo tenía una presencia de ñoño sabelotodo que la molestaba porque yo alzaba la mano y hacía preguntas como si quisiera presumir de algo, y luego me decía que se dio cuenta que no, que no era presumido, sino sólo que era así...medio sapo.
Tenía, y tiene una facilidad para reir, que fue, creo yo, mi puerta de entrada a su mundo.
A punta de conde pátula, y otros graciosos recuerdos de su infancia y la mía, entretejimos una complicidad que se convertiría en camaradería y después en ese amor que le tengo.
Creo que es la risa la que le ha permitido aguantarme todo este tiempo.
Eso y mi excelente gusto musical...
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