O sea que sea un plan no tan serio como pa que el negro se caliente si se entera, pero lo suficiente como pa que me deje tantear como es que es la jugada con la Fercha.
Yo sé que al Robi se le van las babas por la Fercha, pero como le tiene culillo al Negro, el man prefiere observar desde la barrera, a ver cómo sale la vuelta, quizá esperando yo acabe levantado por el negro, o que la Fercha me mande a la mierda. Yo sé que Robi le va a contar a A ese pedazo de bobo marica que es Julián, el primo del Negro, y obvio éste le va a ir con el chisme, pero yo sé que el Negro es todo bien y seguro no se va a emputar si voy por un helado con Fercha, más cuando yo los presenté, y además que le he hecho el cuarto más de una vez al negro pa que se vuele con la hermana de Robi que, no nos digamos mentiras, aunque sea tan peladita no es ninguna santa. Obvio el Robi es inocente y jura que la hermanita todavía hace milagros, pero yo no voy a llegar y destrozarle la imagen porque a mí esa vuelta no me importa un carajo, ya?
Bueno, pa no alargarle la historia porque ya lo veo que me está volteando los ojos, nos fuimos con el Robi que dizque me iba a acompañar a comprar una camisa en un chuzo que supuestamente el man trae las americanas originales porque como que tiene un tío que trabaja en la aduana y no le sé que, entonces no paga impuestos, pero la ropa si es americana, no como esas copias que venden en los semáforos...
Bueno, la cosa es que estábamos caminando por la cuarta cuando voy viendo, ya no me acuerdo si vi, o si fue Robi el que me dijo, el caso es que ahí estaban, en la juguería de la esquina, la de doña Leti, la Fercha con el gusano ese del Julián, y a mí me da un empute, una piedra, mejor dicho, una de esas rabias que todo se pone negro y se le sale el monstruo a uno:
- qué estás haciendo con la novia del Negro, bobo hijueputa!?
El grito seguro los sorprendió, y ahora que lo pienso, yo creo que ese par tenían cuento desde hace rato porque pusieron una cara de esas todas infraganti, como en ese programa Catfish, donde pillan a la gente poniendo los cachos. Igualito.
- Si si, ya voy a terminar, es pa que me entienda, la cosa es que como le venía diciendo, yo estaba re poseído por la ira, si me entiende?
Entonces mientras el marica del Julián se quedaba así con esa cara de güevón que lo caracteriza, yo ya le estaba metiendo la mano pa que aprenda a ser serio, y la Fercha empezaba a gritar, escandalizada.
Ahí empezó la vaina, estábamos ahí agarrados de los golpes y claro, todos los clientes del local haciendo barra mientras nos partíamos la jeta, y así hablan de paz, no? Qué tal los hijueputas...
Pero bueno, en esas que sale el cucho de la juguería, el esposo de doña Leti y trata de separarnos, con tan mala suerte que un puño de Julián le dio en pleno hocico, y por allá fue a dar contra la vitrina de las empanadas, y doña Leti gritaba y todos gritaban, y parecía que a esa cucha le iba a dar un soponcio, mientras que varios oportunistas seguro se fueron sin pagar en medio del alboroto, y yo que le gritaba a Julián:
No tenés cara, hijueputa, gusano malparido, con la novia de tu primo, no te da pena??
Mientras tanto, el Robi cagado de la risa mirando todo, mientras que la Fercha, pobrecita, solo se tapaba la cara de la pena, y todo el mundo la miraba.
Pero ahí no se acaba, no, ahí es que se pone bueno, con tanta gritería y tanta alharaca, ya se había formado un círculo de mirones en torno a la juguería - gente tan chismosa, por eso es que estamos como estamos- pero nada, usté no me va a creer, pero justo por ahí, pasaban el Negro agarrado de la mano de la hermana de Robi, y, atraídos por el gentío, habían ido a asomarse que qué era la vaina.
Pues obvio, la sonrisita marica se le borró de la cara al Robi, y si yo pensaba que yo estaba emputado era porque no había visto las llamaradas en los ojos de la Fercha cuando vio al Negro agarrado de la mano de otra vieja...
Robi, sin pensarlo dos veces le aventó un asiento al Negro, y acto seguido, se le tiró encima cual lucha libre mexicana, blues demon y el hijo del Santo le quedaron pendejos, mientras que la Fercha se deshacía en alaridos:
Mosquita muerta, culicagada, ya vas a ver lo que te hago por meterte con mi hombre!
Y nada, como ya se imaginará, ahí sí resultó la tercera guerra mundial sayayin nivel 5, mesas y sillas rotas, la nariz de doña Leti que recibió un sillazo, varias fracturas, y por supuesto, el chuzo quedó hecho mierda.
Ahí fue que llegó la Policia y nos montaron a todos a la patrulla y nos trajeron para acá señor agente, todo por esta gente, bien cachona, bien infieles, y acabamos pagando justos por pecadores, y encima quieren hablar de paz los malparidos, yo solo quería comerme un heladito, y pues eso le cuento, ahora, será que ya puedo llamar a mi mamá señor agente?
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