lunes, 30 de agosto de 2010

Hummingbirds in my mind...

Cuando leo esto me estremezco:

A los veintidós años, en primavera, Sumire se enamoró
por primera vez. Fue un amor violento como un tornado
que barre en línea recta una vasta llanura. Un amor que lo
derribó todo a su paso, que lo succionó todo hacia el cielo
en su torbellino, que lo descuartizó todo en un arranque de
locura, que lo machacó todo por completo. Y, sin que su
furia amainara un ápice, barrió el océano, arrasó sin misericordia
las ruinas de Angkor Vat, calcinó con su fuego las
selvas de la India repletas de manadas de desafortunados tigres
y, convertido en tempestad de arena del desierto persa,
sepultó alguna exótica ciudad amurallada. Fue un amor glorioso,
monumental. La persona de quien Sumire se enamoró
era diecisiete años mayor que ella, estaba casada. Y debo
añadir que era una mujer. Aquí empezó todo y aquí acabó
(casi) todo.

La semana pasada, cuando salí del trabajo, en el trayecto del bus veía los cerros nubosos que tanto me gustan. Desafortunadamente, me recordaron mi cabeza, igualmente nubosa, en un panorama que se antoja gris y oscuro.
Las decisiones no se me presentan últimamente fáciles, y todo en lo que solía ser impulsivo se trasforma en un fardo oneroso, porque debo meditar y meditar y replantear y replantear.
Mucho trabajo, poco tiempo.
La música suena menos en mis oídos, y me pregunto en que persona me estaré trasformando después de esta transición que significa este (mi primer) trabajo y con un poco de suerte, el fin de mi etapa en bogotá, al menos esta etapa casi ininterrumpida.
Hay un libro que nunca terminé, donde un estudiante lo sacrifica todo por ser el mejor, y lo logra, pero ha dejado tanto en el camino que ya no es la misma persona que se propuso la meta.
¿De que sirve tanto sacrificio entonces? ¿hasta dónde debemos llegar para alcanzar un objetivo?
Objetivo que finalmente, al menos en mi caso, no es claro aún.

Es como esto, yo quiero ser mejor persona, y creo que el hecho de trabajar me ayuda, pero he dejado tanto de lado tantas cosas al lado para estar en este trabajo que puede que llegue a ser mejor persona, otra mejor persona.

Por otro lado, la maldita expectativa, y el pensar en el futuro todo el tiempo no me dejan concentrarme en mi labor y mi cotidianidad tanto como quisiera, y vivo desarticulado en el tiempo.
Ah, y mi novia me quiere menos que ayer pero más que mañana...

finalmente, la definición de bovarismo me queda, aunque creo que a todos ¿no?

Se entiende por bovarismo el estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones (a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades) y la realidad, que suele frustrarlas.

Ah bueno, y si te aguantaste hasta acá, aquí queda un bonito video:









2 comentarios:

  1. Señor Juan:

    Còmo me gusta leer una carta tan abierta al público (por estar pegada en un blog) y tan dirigida a sí mismo. Adolecemos del mismo síntoma: verbalizar las cosas nos sirve de paliativo a su contundencia desgarradora. Me parece también curioso que usted desde allá y yo desde acá compartamos tanta cosa, más aun hablándonos tan poco como desafortunadamente lo hacemos. Mucho trabajo, mucha preocupación pendeja, mucha incapacidad de definir un rumbo fijo, mucha incertidumbre por lo que se nos viene subiendo pierna arriba y mucho hallarnos cada vez más extrañados al ver nuestra propia imagen en el espejo. Pensar que habríamos podido escoger otra cosa mejor, pensar que tal vez está allá afuera esperándonos, o pensar que es posible que nuestra situación no se ponga mucho mejor que esto. Yo optè por aferrarme, como Hesse, a las pequeñas alegrías: una cantadita, una brisa fría en un día soleado, un dátil, una berenjena y una palabra bien dicha de vez en cuando. Que bueno que sería poder conversarlo para por lo menos saber que no se está solo en el funambulismo.

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  2. El comentario respecto al libro sobre el estudiante que lo sacrifica todo y termina siendo otro, me recuerda una hipótesis que recoge Alvin Toffler en el Shock del futuro respecto a que más que personas con un YO, somos una sucesión de egos. Creo que eso de «nunca cambies» o «se tu mismo» es un consejo sobrevalorado e impracticable hoy por hoy, así que no te afanes cuando sacrifiques fragmentos de «identidad» en pos de un objetivo. Es mejor ir pensando qué vas a hacer cuando lo consigas (o falles), porque de eso se trata todo, del cambio o de la ilusión de cambio, y de cómo respondamos a él.

    No conocía el termino bovarismo (gracias por el aporte). Me encanta cuando el español nos sorprende regalándonos una palabra que resume mucho de lo que sentimos. Y muy bonito el video :-), es increíble cómo puede surgir belleza de cualquier parte en la que haya corazón y mucho trabajo (esos pelaos han de bailar por horas) puesto en lo que se hace.

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